viernes, 23 de septiembre de 2016

¿El amor lo compensa todo?

Tengo una amiga que lleva casi seis años de relación con un chico. Él apareció en un momento en que ella se encontraba bastante sola y perdida y todos pensamos que, como eran como el agua y el aceite, cuando las cosas mejoraran la relación se terminaría. Obviamente nos equivocamos…

Sin embargo según pasan los años y estoy con ellos, me doy cuenta de los sacrificios y renuncias que ella hace por estar a su lado.

Creo que ella le ha dado cierto orden y estabilidad a su vida (dentro de la personalidad de él, que emocionalmente es muy inestable). Pero él no le ha aportado nada bueno a mi amiga… salvo amor.

El problema que me surgía el otro día hablando con una amiga es: ¿el amor compensa todo lo demás a lo que ella está renunciando?

Sus ambiciones profesionales se fueron al garete al conocerle a él. Le conoció cuando ella estaba en paro y desde entonces sólo ha tenido trabajos esporádicos de poca duración. Cuando hablo con ella siempre me dice “quiero encontrar trabajo de lo mío”, pero siempre acaba poniendo alguna excusa para no empezar a mandar el curriculum: él tiene vacaciones ahora y si me llaman se las fastidio, en verano mejor no, luego llegan las Navidades… Y así lleva años.

Él ya es papá de dos niños y económicamente no creo que pudiera tener un tercero. Por lo que ella siempre nos dice que el instinto maternal es algo que no le llama. También el hecho de que a él no le vayan a dar el premio a mejor padre del año, supongo que también influye para que no quieras tener hijos con él.

Si yo la viera inmensamente feliz no tendría dudas de que lo suyo podría con todo. Pero cuando piensas que se aferra a esa relación tóxica porque quizá es lo único bueno que tiene, me entran las dudas.

El que se den cariño, se hagan compañía, se quieran (¡¡que no lo dudo!!), se rían juntos, se diviertan, tengan un enganche físico, etc. ¿Compensa para renunciar tus aspiraciones personales?, ¿Puede el amor compensar todo lo demás? ¡¡¡Feliz fin de semana a todos!!!

viernes, 16 de septiembre de 2016

¿Y por qué lo haces?

La semana pasada fui con mi madre a hacer unas compras y mientras volvíamos andando me quejé de las agujetas que tenía y de lo duro que era el entrenamiento de Kayla. Y ella, que no está muy convencida de que los entrenamientos de alta intensidad sean tan buenos (“ese ejercicio no puede ser bueno” me suele decir cuando me ve sudando como un pollo), me preguntó: “Y si tantas agujetas tienes, ¿Por qué lo haces?”. Le contesté que porque me quiero poner en forma, a lo que me contestó que en forma ya estaba. Y desde entonces le he estado dando vueltas…

Creo que ha llegado un punto en que es más por orgullo propio que por otra cosa. No me he sentido más sana y en forma en mi vida, pero mi cuerpo no refleja eso que siento…

Creo que se ha convertido en algo que simplemente tengo que hacer por mí. Llevo corriendo una maratón mucho tiempo y no es que quiera llegar a la meta, es que quiero mi medalla.

Quiero que todo el esfuerzo que llevo hecho tenga su recompensa. Quiero que mis piernas se pongan duras como piedras, que esos abdominales que ahora se me empiezan a intuir se marquen debidamente (pero sin pararse…), que mis brazos se vean estupendos. Quiero que estas agujetas que tengo se traduzcan en resultados.

Pero por otro lado, hacer ejercicio se ha convertido en parte de mi vida. Ya no concibo una vida sedentaria, una vida sin movimiento. Sin la satisfacción que da superarte un poquito día a día. Con esa ducha después de haber sudado como un pollo. Sin esa hora en la que te concentras en el ejercicio y te olvidas de los problemas.

Así que, si me preguntan por qué hago ejercicio, lo que contestaría es que tengo unas cuantas razones para hacerlo. Pero creo que la más importante de todas es: ¿Y por qué no iba  a hacerlo?

¡¡¡Feliz fin de semana a todos!!!

viernes, 9 de septiembre de 2016

Resumen Semanal.

El lunes empezó tranquilo aunque con algunos nervios. El martes tenía una reunión importante con una gran empresa que se había interesado en colaborar con AreaEstudiantis. Así que me pasé el día memorizando datos e intentando auto convencerme que el martes tenía que aparentar estar totalmente segura de mí misma y de mi portal. Por la tarde para soltar un poco tensiones hice ejercicio. En Agosto hice un parón en el entrenamiento de Kayla, así que esta semana volví donde lo había dejado.

El martes me levanté convencida de que yo podía con todo. Tenía algunas agujetas por la vuelta al entrenamiento, pero estaba bien. A las doce salí de casa con mis papeles, perfectamente vestida y segura de que podía hacerlo. Como la reunión era cerca de mi casa decidí ir andando para calmar un poco los nervios. Mal plan cuando en Madrid estábamos rondando los 40º… La reunión fue bien, me dijeron que esa tarde me llamarían para concretar una segunda entrevista, pero que les había gustado mucho “Yo creo que sí. A mí me gusta mucho vuestro portal”, dijo.

Nada más salir llamé a mi hermano. Le conté que parecía que todo iba bien pero que por la noche lo hablábamos con más calma. Como sólo con mi hermano no me valía, llamé a mi padre de camino a casa para decirle que le invitaba a una caña y le contaba los detalles de la reunión. Aun así notaba que me faltaba alguien más a quien llamar, a quien contarle las buenas noticias…

Por la tarde no hubo llamada, ni mail, ni ningún tipo de señal. Así que me fui al gimnasio para seguir con mi entrenamiento bikini y para no darle muchas vueltas.

El miércoles seguía sin señales de vida hasta que a medio día recibí una llamada. “Lo están analizando mis jefes, ya te diremos. En cualquier caso muchas gracias por todo”. Creo que no llegó a un minuto la llamada. En un primer momento me quedé totalmente paralizada ¿Qué había salido mal?, ¿Qué había cambiado desde que salí de sus oficinas? Escribí a mi hermano y me dijo que no me pusiera en lo peor, que a lo mejor le había interpretado mal. Cuando vino mi padre me dijo lo mismo pero con cara de preocupación. Como no me gusta que mis padres sufran por mí, desde ese momento hice una de mis mejores actuaciones. Puse cara de no pasa nada, sonreí y seguí trabajando como cualquier otro día.

Seguí con mi entrenamiento pero, ese día no lo pude terminar. Haber dormido sólo cinco horas, el calor asfixiante que ha estado haciendo estos días, las agujetas y tener el ánimo por los suelos pudieron conmigo. Los últimos siete minutos no los hice.

Por la noche me fui pronto a dormir. Cerré la puerta de mi habitación, apagué la luz y lloré hasta quedarme dormida. Lloré por haber fracasado, por vender la piel del oso antes de cazarla, por contarle mis problemas a la misma gente que cuando tenía 15 años, por no tener a alguien especial a quien poder decirle que ese había sido un día de mierda. Lloré por no poder terminar 15 flexiones y tener unas agujetas que me moría. Lloré por no tener a alguien a mi lado que me diga que puedo conseguirlo.

El jueves me levanté con ojos de sapo pero de ánimo un poco mejor. Mis agujetas y yo nos fuimos a la piscina a primera hora. Media hora de natación y meditación. “Parece que no, que no va a salir bien”. “Pero… ¿A ti cuando te ha salido algo tan rodado?”. “Deprimirte no va a solucionar nada, el trabajo duro ¡Sí!”… “¿Me lo parece a mí o me estoy hundiendo?...”

Según fue pasando el día fui cambiando de actitud. Ellos habían venido a mí, no yo a ellos (y eso que doy la paliza a muchas empresas). Lo que quiere decir que poco a poco voy haciéndome notar. Y que ahora decidan no trabajar con nosotros no quiere decir que en un futuro no lo hagan. ¡Y con eso me quedo!

Hoy me he levantado agotada (el entrenamiento me tiene K.O), pero contenta. En unas horas pongo rumbo a Valladolid para celebrar sus fiestas. Voy a disfrutar, vivir el momento y no pensar en nada más. Los problemas tendrán que esperar hasta el lunes.


¡¡¡Feliz fin de semana a todos!!!

viernes, 2 de septiembre de 2016

Cuestión de Actitud.

Cada día tengo más claro que la mayoría de las cosas en la vida se consiguen con actitud, con confianza en uno mismo.

Alguien débil, sin iniciativa, sin confianza en uno mismo es poco atrayente y, sino es por carambolas del destino, pocos éxitos suelen tener en la vida.


Cuando decides emprender es básico que, aunque tengas dudas sobre el éxito de tu negocio, debes tener confianza en que lo conseguirás y sobre todo, en que TÚ puedes lograrlo.

Cuando conoces a alguien también debes tener confianza en ti mismo. Si no te quieres tú, difícilmente alguien te va a querer; al final serás el máximo saboteador de tus relaciones. Y así en cualquier circunstancia de la vida.



Tengo una  prima que, aunque mi madre insiste en que no la entiendo, la tengo calada perfectamente. Y no me gusta su actitud. No me gusta que haya decidido que su vida no le gusta pero que no puede hacer nada para cambiarlo.

Es verdad que no ha pasado por unos buenos años ¿Y quién sí?, pero si su actitud fuera distinta, le habría ido mucho mejor. 

Siempre podemos mejorar nuestra vida, poco a poco. Pequeños detalles que, sumados todos, supondrán grandes cambios. No suele ser fácil, sueles tropezar varias veces en el intento pero, cuando lo consigues, la satisfacción suele ser plan.



¡¡Nunca te rindas!! Todo es cuestión de actitud. ¡¡¡Feliz fin de semana a todos!!!

viernes, 26 de agosto de 2016

Las Vacaciones de Atardeceres.

Mis vacaciones han estado marcadas por distintos atardeceres. Los de las playas de Cádiz y los de Castilla. Siempre marcando un precioso final para un feliz día. 



Llegué a las vacaciones con los ánimos un poco bajos. Sin embargo estas semanas lejos de la rutina me han venido estupendamente. Lo primero que hice fue guardar el ordenador y quitar los datos del móvil. Lo importante es desconectar, ¡¡des-co-nec-tar!! Durante tres semanas he sido libre, he desconectado del mundo y me he vuelto a conectar cuando he querido. 

La primera semana la pasé en Conil con dos amigas y os puedo asegurar que hacía muchos años que no me reía tanto y me divertía tanto en la playa. El juego que puede dar una colchoneta hinchable de los chinos… A la vuelta me preguntó otra amiga si habíamos salido mucho de juerga. La verdad es que no. Creo que todo tiene su edad. Y yo estoy en esa en la que me empiezan a gustar más otros planes. Una cena con sobremesa o un concierto me parece más divertido que una discoteca con la música a tope hasta las tantas o simplemente cualquier plan de día. 

La siguiente semana la pasé en el pueblo con mis dos amores: mis sobrinos. Todos los días terminaba agotada pero sus risas, sus abrazos y oírles decir “tía Carolina”, lo compensa todo. El fin de semana puse rumbo con una amiga y su marido hacia el festival de música Sonorma en Aranda de Duero (tengo que hablaros de algunos grupos que he descubierto). Cada año soy más fan de este festival y pienso empezar una campaña para que el próximo año lleven como artista estrella a Julio Iglesias. ¡¡Estáis avisados!! Pienso dar mucha guerra con este tema (si podéis firmar en la petición de change.org, os lo agradecería…). 



La última semana la pasé en el pueblo. Pensaba haber hecho unas cuantas excursiones pero los aires acondicionados me la volvieron a jugar y un catarrazo me dejó K.O toda la semana. Lo bueno es que me he visto las olimpiadas de pé a pá.


Sí. La de la izquierda soy yo. 

Las vacaciones me han servido para desconectar, recargar pilar y ordenar un poco pensamientos y sentimientos. Cada atardecer suponía que había pasado un día más de mis vacaciones. Un día más de risas y alegrías. ¿Qué tal vuestro mes de Agosto? ¡¡Feliz fin de semana a todos!!